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29 January 2019 ¿Tu teléfono es realmente inteligente?

Los teléfonos inteligentes han revolucionado nuestra vida cotidiana. Hoy día, la comunicación es rápida, eficiente y de bajo costo, desde el envío de mensajes…

Reportajes

Los teléfonos inteligentes han revolucionado nuestra vida cotidiana. Hoy día, la comunicación es rápida, eficiente y de bajo costo, desde el envío de mensajes instantáneos hasta la interacción global al alcance de nuestros dedos.

Pero alguna vez has pensado, ¿qué tan inteligentes son nuestros celulares cuando se trata de su impacto en el medio ambiente?, ¿sabes lo que realmente hay dentro de tu teléfono?

Grandes actores de la industria tecnológica han tomado acciones para reducir el impacto del sector, sin embargo, las preocupaciones ambientales, sociales, económicas y sobre los derechos humanos siguen rodeando la extracción de los metales utilizados para fabricar estos equipos.

Oro, plata, cobalto, estaño, tantalio, tungsteno y cobre son componentes esenciales de los teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos que usamos diariamente. Su extracción contribuye significativamente al cambio climático dado que la minería es uno de los usuarios más intensivos de combustibles fósiles pesados.

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Desire Koffi, un artista de 24 años de edad, sostiene teclados de celulares descartados en su taller en Abiyán, donde convierte los teléfonos en piezas de arte. Foto de REUTERS/Luc Gnago

Huella ambiental

La conciencia pública puede ayudar a promover un sector minero que contribuya al desarrollo socioeconómico sostenible. Si bien los impactos negativos de la minería son inevitables, muchos de ellos se podrían prevenir.

Nuestros teléfonos inteligentes están entre los bienes más intensivos en recursos en el planeta, en relación a su peso. Contienen paladio y platino, y otros materiales menos valiosos pero difíciles de extraer, como el aluminio.

La mayoría de las compañías publican poca información sobre sus proveedores, por lo que su desempeño y sus impactos ambientales quedan fuera del ojo público.  para desviar la atención sobre los impactos ambientales que provocan. Además, existe una falta de urgencia y transparencia a nivel global en el abordaje de los desechos electrónicos.

La industria electrónica genera cada año hasta 41 millones de toneladas de residuos electrónicos que contienen materiales valiosos. Menos de 16% de estos desechos se recicla en el sector formal.

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Una obra de arte creada con teclados de teléfono desechados se muestra en el taller del artista Desire Koffi en Abiyán. Foto de REUTERS/Luc Gnago

Más allá del impacto de nuestro teléfono

Cada año se utilizan 300 toneladas de oro en una amplia gama de productos electrónicos. Al final de su vida útil, estos equipos se convierten en una "mina urbana" con un potencial de reciclaje masivo para el suministro secundario de oro.

“Más allá de la huella de carbono, la mayor preocupación ambiental en relación con los desechos electrónicos es el impacto de los productos al final de su vida útil. Las prácticas de reciclaje informales, que especialmente tienen lugar en países en desarrollo, son contaminantes y generan graves efectos en los trabajadores y el medio ambiente”, dijo Feng Wang, Oficial de Programas de ONU Medio Ambiente para el Ciclo de Vida y el Consumo y la Producción Sostenibles,

Un informe de ONU Medio Ambiente sobre delitos y riesgos relacionados con los desechos electrónicos destaca que este tipo de basura (incluidos computadoras, teléfonos móviles, televisores o refrigeradores) emiten sustancias tóxicas como mercurio, arsénico, zinc, plomo y materiales ignífugos bromados.

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Desire Koffi posa junto a una de sus piezas de arte durante una exhibición. Foto de REUTERS/Luc Gnago

Aumentar la inteligencia de nuestros teléfonos

El 80% de la huella de carbono de un teléfono inteligente se produce durante su fabricación, 16% al momento de usarse y 3% al ser transportado.

A medida que aumenta la demanda de teléfonos móviles, la vida útil de estos equipos se reduce. Los celulares sofisticados cada vez se descartan más y la dura competencia del sector impulsa a las compañías a producir un móvil más actualizado, reciente, delgado e inteligente.

“La vida útil del producto es cada vez más corta, por lo tanto, menos sostenible”, dijo Wang. "Todos podemos contribuir reciclando, revendiendo o reutilizando nuestros teléfonos inteligentes con organizaciones responsables. Sin embargo, reusar o comprar menos modelos no resolverá el problema”, añadió.

En 2016 se desecharon en el mundo alrededor de 435.000 toneladas de teléfonos móviles con materias primas valoradas en US$ 10.7 mil millones.

 “La tasa rápida de remplazo de celulares a causa del desarrollo técnico y las estrategias de mercado es insostenible y a menudo genera un desperdicio innecesario de dispositivos funcionales”, agregó Wang.

Debido a razones de seguridad de datos y apego emocional con los dispositivos, la mayoría de las personas opta por almacenar sus teléfonos obsoletos en casa, en vez de enviarlos a canales de recolección y reciclaje para un tratamiento responsable.

Hacer a nuestros teléfonos realmente inteligentes no solo implica reciclar y reutilizar los materiales que los componen, sino también diseñar modelos sostenibles y duraderos que a largo plazo conviertan a los desechos electrónicos en una cosa del pasado.

En el camino a la Asamblea de la ONU para el Medio Ambiente, ONU Medio Ambiente hace un llamado: Piensa en el planeta. Vive simple. Únete al debate en las redes sociales usando la etiqueta #SolucionesInnovadoras, comparte tus historias y entérate de lo que están haciendo los demás para garantizar un futuro sostenible.

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